Cuba entra en su tercer año en rojo: la caída económica que ya se siente en cada mesa

LA HABANA. La economía cubana volvió a retroceder en 2025 y encadenó su tercer año consecutivo de contracción. El Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC), adscrito a la Universidad de La Habana, estima una caída cercana al 5 % del producto interno bruto. Más que una cifra técnica, el dato ayuda a explicar lo que millones de familias sienten cada día: precios que avanzan más rápido que los ingresos, apagones que frenan la producción y una canasta básica cada vez más difícil de completar.
- El CEEC calcula que el PIB cayó alrededor de 5 % en 2025.
- La contracción acumulada entre 2020 y 2025 supera el 15 %.
- Cuba suma tres años consecutivos de retroceso económico.
- La generación eléctrica disminuyó un 13,7 % en 2025, según el informe citado por EFE.
- El sector privado aporta cerca del 29 % de los ingresos tributarios del Estado.
Una economía que no recupera el terreno perdido
La caída estimada para 2025 se suma a los descensos de los años anteriores y consolida una de las crisis estructurales más prolongadas de la historia reciente de Cuba. El informe del CEEC describe una combinación de desequilibrios macroeconómicos, alta inflación, emigración, pobreza creciente y pérdida de capacidad productiva. La economía no solamente produce menos: también tiene menos trabajadores, menos divisas y una infraestructura más deteriorada.
Las estimaciones no son idénticas. Mientras el CEEC sitúa el descenso alrededor del 5 %, una actualización de la CEPAL lo calcula en aproximadamente 3,8 %. La diferencia recuerda que Cuba publica con retraso parte de sus estadísticas y que varias proyecciones deben tratarse como estimaciones. Sin embargo, ambas mediciones coinciden en la tendencia principal: el país continuó en recesión y no ha recuperado el nivel económico previo a la pandemia.
¿Cómo llega la caída a la mesa del cubano?
Cuando el PIB disminuye durante varios años, hay menos bienes, servicios y oportunidades circulando en la economía. Para una familia común, esto significa alimentos más caros, transporte irregular, medicamentos escasos y salarios con menor poder de compra. Incluso cuando una persona recibe remesas o ingresos en moneda extranjera, debe pagar precios que cambian con rapidez y que muchas veces siguen el mercado informal de divisas.
La inflación oficial no refleja por completo lo que ocurre en mercados informales y pequeños negocios, donde se adquiere una parte creciente de los productos básicos. El problema no es únicamente cuánto sube un artículo, sino la velocidad con la que el salario pierde valor. Una compra que hoy parece posible puede resultar inalcanzable pocas semanas después.
Los apagones también destruyen actividad económica
El déficit eléctrico es uno de los principales frenos. Una panadería que no puede hornear, un taller que pierde horas de trabajo o una familia que debe desechar comida refrigerada sufren pérdidas que rara vez aparecen de inmediato en una estadística nacional. Según el CEEC, la generación eléctrica se contrajo un 13,7 % en 2025 frente al año anterior.
Las averías, la escasez de combustible y la falta de inversión para renovar las termoeléctricas producen un efecto en cadena. Baja la producción nacional, aumenta la necesidad de importar y se requieren más divisas que el país no genera. Sin una mejoría energética estable, cualquier plan de recuperación tendrá un techo muy bajo.
Turismo, exportaciones y falta de divisas
La reducción de visitantes internacionales y de ingresos externos complica todavía más el panorama. El turismo debía aportar divisas para financiar importaciones y sostener otros sectores, pero su recuperación ha sido débil. A esto se agregan las restricciones financieras de Estados Unidos, dificultades para cobrar operaciones internacionales y decisiones internas que durante años concentraron recursos en nuevas habitaciones hoteleras mientras se deterioraban la agricultura, la industria y la red eléctrica.
El resultado es una economía con poca liquidez externa y una fuerte dependencia de importaciones. Cuando faltan dólares para comprar combustible, alimentos o piezas de repuesto, la escasez interna se profundiza. Esa presión termina llegando al consumidor en forma de precios más elevados y menor disponibilidad.
El sector privado crece, pero no puede resolverlo todo
Uno de los cambios más visibles es el avance de las micro, pequeñas y medianas empresas. El sector privado aporta ya cerca del 29 % de los ingresos tributarios del Estado y se ha convertido en un canal importante para abastecer mercados. Sin embargo, muchos negocios dependen de productos importados, pagan divisas a tasas informales y trasladan esos costos al precio final.
Para quienes reciben salarios estatales o pensiones, la oferta privada existe, pero con frecuencia resulta inaccesible. Por eso el crecimiento de los emprendimientos es una señal de transformación, aunque todavía no constituye una solución general para la pérdida de poder adquisitivo.
Promociones seleccionadas
¿Qué puede pasar durante 2026?
El escenario dependerá de la electricidad, el acceso a combustible, la llegada de divisas y la aplicación real de reformas productivas. Si continúan los apagones y la contracción del turismo, es probable que la economía permanezca bajo presión. Una devaluación adicional del peso elevaría los costos de importación y golpearía primero a los hogares que no reciben remesas.
También existe margen para mejorar si se eliminan trabas a la producción agrícola, se garantiza mayor seguridad jurídica a los negocios y se permite que las empresas respondan con rapidez a la demanda. El riesgo señalado por los economistas es que las reformas se anuncien, pero no se ejecuten con la profundidad necesaria.
Preguntas y respuestas
¿La economía cayó exactamente un 5 %?
Es una estimación del CEEC. La CEPAL calcula un descenso algo menor, cercano al 3,8 %. Las dos fuentes coinciden en que 2025 terminó en contracción.
¿Por qué suben los precios si la economía produce menos?
Porque existe menos oferta, escasez de divisas, altos costos de importación y una moneda nacional debilitada. Esa combinación alimenta la inflación.
¿El sector privado puede sacar a Cuba de la crisis?
Puede generar empleo, abastecimiento e impuestos, pero necesita energía, financiamiento y reglas estables. Por sí solo no puede reparar los problemas estructurales.
¿Qué significa esto para los cubanos en el exterior?
Muchas familias de la diáspora enfrentarán mayor presión para enviar remesas, medicinas y alimentos. También deberán vigilar el tipo de cambio y los costos de los servicios que pagan desde fuera.
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Fuentes consultadas
- EFE: La economía cubana cayó un 5 % en 2025
- CEPAL: Evolución macroeconómica de Cuba
- 14ymedio: informe del CEEC
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